sábado, 19 de abril de 2014

Semana santa en Andalucía

Esta semana se me ha hecho larguísima, tanto que parece que fue hace un mes cuando volví de Sevilla. Dos conciertos y 6 procesiones de una duración total de 24 horas tienen parte de la culpa.

No creo que haya músico alguno que toque en una procesión de x horas, donde x > 4, por amor a la música. Quien lo hace es por "amor" a esos muñecos emperifollados y rodeados de velas y flores, o por dinero, como es mi caso.

Y es que cada Semana Santa me doy cuenta de que es una tradición que me parece cada vez más estúpida. Lo que yo veo en una procesión es: gente despierta hasta altas horas de la madrugada o incluso siendo ya de día, estando de pie en la calle, apelotonados durante horas, jodiendo el tráfico de la localidad; un mazacote pesado de madera y/o metal que es cargado por costaleros, que durante días van a tener dolores de espalda; sobre esta estructura hay una figura en la que hay personas que se han gastado mucho dinero para que vista mejor que la mayoría de la gente que lo está mirando con admiración; gente con una capucha que lleva una vela o una cruz de madera y que en algunas ocasiones camina sin zapatos; una banda de músicos a la que contratan por un número determinado de horas, que habitualmente es sobrepasado sin cobrar ese tiempo extra.

Hay ciertas cosas que me fastidian muchísimo, como es la gente que va a ver una procesión y no se calla la puta boca cuando alguien canta una saeta o un músico de la banda está haciendo un solo y necesita silencio para que se le escuche a más de 10 metros; esto no se trata de ser más o menos capillita o de que te gusten o no las saetas o la marcha que se está tocando, sino de tener educación, respeto y ser consecuente.

También me jode tela el ansia de la gente por querer ver su querido muñeco, que como no han tenido tiempo o interés en verlo los otros 364 días del año, pues el día de la procesión se dedica a empujar sin miramientos a la gente para ponerse lo más cerca que puede del paso, sin respetar a las personas que estaban ahí antes que ellos o a los músicos, que en muchas ocasiones son molestados por la puñetera gente, o que incluso cruza por mitad de la banda con tal de no dar un rodeo de, OJO, 5 putos metros.


Si todos los años lloviera en Semana Santa, el mundo sería un lugar mejor.