domingo, 29 de mayo de 2016

The stars my destination

"Life is so simple," he said. "This decision is so simple, isn't it? Am I to respect Presteign's property rights? The welfare of the planets? Jisbella's ideals? Dagenham's realism? Robin's conscience? Press the button and watch the robot jump. But I'm not a robot. I'm a freak of the universe… a thinking animal… and I'm trying to see my way clear through this morass. Am I to turn PyrE over to the world and let it destroy itself? Am I to teach the world how to space-jaunte and let us spread our freak show from galaxy to galaxy through all the universe? What's the answer?"
The bartender robot hurled its mixing glass across the room with a resounding crash. In the amazed silence that followed, Dagenham grunted: "Damn! My radiation's disrupted your dolls again, Presteign."
"The answer is yes," the robot said, quite distinctly.
"What?" Foyle asked, taken aback.
"The answer to your question is yes."
"Thank you," Foyle said.
"My pleasure, sir," the robot responded. "A man is a member of society first, and an individual second. You must go along with society, whether it chooses destruction or not."
"Completely haywire," Dagenham said impatiently. "Switch it off, Presteign."
"Wait," Foyle commanded. He looked at the beaming grin engraved in the steel robot face. "But society can be so stupid. So confused. You've witnessed this conference."
"Yes, sir, but you must teach, not dictate. You must teach society."
"To space-jaunte? Why? Why reach out to the stars and galaxies? What for?"
"Because you're alive, sir. You might as well ask: Why is life? Don't ask about it. Live it."
"Quite mad," Dagenham muttered.
"But fascinating," Y'ang-Yeovil murmured.
"There's got to be more to life than just living," Foyle said to the robot. "Then find it for yourself, sir. Don't ask the world to stop moving because you have doubts."
"Why can't we all move forward together?"
"Because you're all different. You're not lemmings. Some must lead, and hope that the rest will follow."
"Who leads?"
"The men who must… driven men, compelled men."
"Freak men."
"You're all freaks, sir. But you always have been freaks. Life is a freak. That's its hope and glory."
"Thank you very much."
"My pleasure, sir."
"You've saved the day."

lunes, 18 de abril de 2016

Cambio de oficina

Hace casi tres meses que estoy trabajando en una empresa y hace pocas semanas hemos sufrido un cambio de oficina: nos hemos mudado de una punta de la ciudad a otra.

Digo que hemos sufrido porque son casi todo inconvenientes.

Estamos en una parte de la ciudad bastante aislada en la que casi lo único que hay son otras empresas y algún que otro sitio para comer, es más díficil encontrar aparcamiento (esto me la pela bastante porque no voy en coche) y sólo por una calle pasan los dos únicos autobuses que hay, circulares y de sentido contrario con respecto al otro.

Dentro de la oficina ha habido una redistribución de sitios. Antes estaba al lado de un amigo de la facultad, mi mentor particular en este trabajo, y ahora lo tengo enfrente. También antes tenía a la vista casi toda la oficina, veía a una chica monísima que había cerca mía y también veía mucho a la madre de mis hijos, pero ahora están ambas en otra parte de la oficina y no las veo nunca. Aunque estuvieran en la misma zona que yo tampoco las vería mucho porque estoy en la primera fila de mesas y estoy mirando a la pared, que por suerte tiene ventanas grandes y tengo unas vistas que me gustan bastante, lo que hace que no se esté tan mal en mi sitio.

Aquí unas fotos de lo que veo al levantar la vista del monitor.





Una de las cosas que me preocupaban de la mudanza antes de que llegara es que iba a echar de menos la máquina de café y su capuccino descafeinado. Y así fue el primer día, pero, PERO ahora tenemos una máquina que saca capuccinos con sabor a vainilla que están JODIDAMENTE BUENOS y me estoy hinchando de este café sin azúcar ni cafeína ni na, sólo agua y polvitos mágicos. No exagero cuando digo que un día normal me tomo 3 o 4 como mínimo. Y está toda la oficina como yo, flipando con esta maravilla de café.

Lo segundo mejor del cambio (después de mi queridísima nueva máquina de café) ha sido que tenemos sillas que son la polla. No tengo palabras para describir lo bien que se siente mi culo en estas sillas.

Otra cosa buena de la mudanza es que estoy cerca de la empresa donde trabajan 5 o 6 compañeros de clase del ciclo formativo, a los que hace que no veo desde junio que entregamos el proyecto.


Creo que no me quedan más novedades de las que quejarme o elogiar, así que hasta aquí la retransmisión de hoy.