viernes, 30 de noviembre de 2012
Vuelta a casa
Lo peor de volver a casa no es esperar al 3 en la parada, ni el rato que estoy montado en él sujetando la maleta con una mano y leyendo con la otra mientras tengo la mochila encima; ni tampoco la hora y media o dos horas de autobús, a veces lleno de gente, tomando esas curvas por las aldeas de Sevilla. No. Lo peor sin duda alguna es, una vez en Riotinto, subir la maldita cuesta que hay justo de mi casa pasando un frío del carajo con la mochila a la espalda y la maleta en la mano porque hay tierra y raíces, y la maleta, por muchas ruedas que tiene, no sube bien.
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