Ayer por la mañana, estando en la estación de Plaza de armas para volver a mi pueblo, un hombre que parecía estar en un apuro se me acercó y me pidió 0.35 para comprar el billete de autobús, le dije que esperase a que me dieran el cambio en taquilla, terminé de comprar el billete y se me acercó otra vez. Le doy 40 céntimos y me dice:
—Esto son sólo 40.
—¿Y qué pasa? Me has dicho que te hacían falta 35 céntimos.
—No, no, he dicho 1.35.
—...
—Te doy lo que me sobre cuando compre el billete en el autobús.
—Va.
Saco 1€ del bolsillo, se lo doy, el nota mira un par ticket que tiene en la mano y dice:
—No sé si va a ser suficiente, ¿puedes darme otro euro más? Lo que me sobre te lo doy, de verdad.
Yo aquí ya estoy un poco harto de la situación, pero saco otro euro y se lo doy, y pregunta:
—¿Cuánto cuesta el billete?
Habiéndome coscado al principio de que el nota no me había dicho dónde tenía que ir, por lo que el hecho de que me haga esa pregunta es cuanto menos sospechoso, decido seguirle el rollo, así que miro mi billete y le digo:
—7.55.
—Voy a contar cuánto tengo para ver si es suficiente.
El nota tenía por lo menos 10€ en monedas en la mano, así que dice:
—Bueno, creo que tengo suficiente, nos vemos.
—Espera, tienes dinero de sobra.
—No, es que voy a otro sitio.
—Claro, pues dame lo que te he dado que no te hace falta.
Aquí el nota se achanta un poco y me da 1€, con lo que le digo:
—Oiga, yo a usted le he dado 2€.
—No, no, me has dado uno.
Hace amago de irse y le digo:
—Illo, te he dado dos putos euros, así que vas a devolverme el otro que me debes.
El nota se da la vuelta para irse y le grito:
—OIGA, DEME MI PUTO DINERO.
A lo que viene uno de seguridad de la estación:
—¿Cuál es el problema?
—Este nota ha intentado estafarme, le he dado 2€ y sólo me ha devuelto uno.
El nota me da el otro euro y me voy para el autobús.
Tenía encima un cabreo mortal, no porque el nota me haya hecho perder tiempo o haya intentado robarme, sino porque de verdad creí que necesitaba dinero para ir a algún sitio y me toca la polla cuando me engañan de esa manera. Para evitar situaciones así en el futuro, he decidido no volver a sentir pena por ningún desconocido nunca jamás.
Pobres del mundo, por culpa de unos cuantos mentirosos sinvergüenzas me la suda lo más grande cuál sea vuestra situación o vuestra vida. Lo siento por vosotros.
María me contó que hay uno en santa justa que siempre cuenta un rollo sobre que necesita un euro para un billete, que es una emergencia y tal y cual y a la tercera vez Maria le dijo que ya le había contado el mismo rollo tres veces y que se fuera a estafar gente nueva
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