lunes, 18 de abril de 2016

Cambio de oficina

Hace casi tres meses que estoy trabajando en una empresa y hace pocas semanas hemos sufrido un cambio de oficina: nos hemos mudado de una punta de la ciudad a otra.

Digo que hemos sufrido porque son casi todo inconvenientes.

Estamos en una parte de la ciudad bastante aislada en la que casi lo único que hay son otras empresas y algún que otro sitio para comer, es más díficil encontrar aparcamiento (esto me la pela bastante porque no voy en coche) y sólo por una calle pasan los dos únicos autobuses que hay, circulares y de sentido contrario con respecto al otro.

Dentro de la oficina ha habido una redistribución de sitios. Antes estaba al lado de un amigo de la facultad, mi mentor particular en este trabajo, y ahora lo tengo enfrente. También antes tenía a la vista casi toda la oficina, veía a una chica monísima que había cerca mía y también veía mucho a la madre de mis hijos, pero ahora están ambas en otra parte de la oficina y no las veo nunca. Aunque estuvieran en la misma zona que yo tampoco las vería mucho porque estoy en la primera fila de mesas y estoy mirando a la pared, que por suerte tiene ventanas grandes y tengo unas vistas que me gustan bastante, lo que hace que no se esté tan mal en mi sitio.

Aquí unas fotos de lo que veo al levantar la vista del monitor.





Una de las cosas que me preocupaban de la mudanza antes de que llegara es que iba a echar de menos la máquina de café y su capuccino descafeinado. Y así fue el primer día, pero, PERO ahora tenemos una máquina que saca capuccinos con sabor a vainilla que están JODIDAMENTE BUENOS y me estoy hinchando de este café sin azúcar ni cafeína ni na, sólo agua y polvitos mágicos. No exagero cuando digo que un día normal me tomo 3 o 4 como mínimo. Y está toda la oficina como yo, flipando con esta maravilla de café.

Lo segundo mejor del cambio (después de mi queridísima nueva máquina de café) ha sido que tenemos sillas que son la polla. No tengo palabras para describir lo bien que se siente mi culo en estas sillas.

Otra cosa buena de la mudanza es que estoy cerca de la empresa donde trabajan 5 o 6 compañeros de clase del ciclo formativo, a los que hace que no veo desde junio que entregamos el proyecto.


Creo que no me quedan más novedades de las que quejarme o elogiar, así que hasta aquí la retransmisión de hoy.

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